Respuesta a la publicación de La República "Zoológico Colapsado"


Respuesta a la publicación de La República "Zoológico Colapsado"



 



Es sorprendente la opinión de los medios de comunicación actuales. Hace muchos años en Costa Rica teníamos grupos de periodistas que buscaban crear opinión a través de comentarios y análisis.



 



Desde hace unos años hemos presenciado un cambio, un giro y un empoderamiento de los medios de comunicación que han llegado a influenciar hasta las intenciones de voto.



En los USA se dice que para ganar una elección hay que tener a la prensa de su lado. En CR esto no solo aplica a las elecciones, sino que puede ser empleado en cualquier causa. La campaña de desprestigio sistemática contra el zoo Simón Bolívar tiene una orientación específica: ocupar los terrenos para hacer algún desarrollo. Los verdaderos interesados están apenas saliendo a la luz pública, es interesante la lectura de los artículos en su contexto.



 



En algunas ciudades de Costa Rica existe una práctica muy interesante: cuando se quiere demoler un edificio con valor histórico y que su remodelación tiene algunas limitantes por su misma definición, basta con quitarle parte del techo, dejar que la lluvia haga su trabajo y cuando la estructura no se puede salvar se demuele por presentar un peligro a las personas.



 



A diferencia de una casa o edificio el Zoo se ha negado a morir, pese a los esfuerzos de muchas personas por empañar su imagen, su función y su esencia misma. Los ataques han venido desde los puestos más altos de las diferentes administraciones. Políticos elaboran proyectos de ley y nuevos reglamentos para acabar el esfuerzo de 100 años de proteger y mantener el zoológico nacional y jardín botánico Simón Bolívar.




Los comentarios subjetivos hasta de veterinarios (por cierto hay que ser temerario para hacer afirmaciones que deben de ser demostradas científicamente, ya que “triste, feliz, grande, pequeño o aceptable” no son criterios científicos) sin experiencia en técnicas de cautiverio no son de recibo.



 



El esfuerzo del Zoo no solo desarrolla técnicas de conservación (el cautiverios es una de ellas), sino en educación ambiental, reintroducción de especies al medio, trazabilidad (esta es particular no es del agrado de los traficantes de animales ya que les mata el negocio), y un sin número de actividades que nunca han sido noticia porque los medios de comunicación requieren de noticias sórdidas para la vender sus periódicos, o para aumentar el rating o simplemente para tener una buena evaluación de las redes sociales.




Otra actitud tica que sorprende es la habilidad de tirar la piedra, esconder la mano, evitar el diálogo donde saldrán a relucir la falta de conocimientos y la mala intención que motivó la agresión.



A todo esto, lo que más sorprende es que la casi totalidad de personas que atacan el Zoo no han puesto un pie ahí en más de 20 años… Esto lo dice todo.





Franco Alvarenga A-9125 (D.P.L.G)

Precios y horarios

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