Respuesta a las peticiones virtuales

No sorprende que una organización que promueve el inicio de peticiones virtuales (sin importar el tipo, fondo o trasfondo),  sirva de herramienta para otra campaña difamatoria contra el Parque Bolívar.  Que es el Zoológico Nacional y Jardín Botánico. En esta página de internet CUALQUIERA puede iniciar una petición, sin que por ello esta tenga la garantía de ningún respaldo de alguna entidad, institución, grupo de expertos reconocidos o algún gobierno.

Cito al Pais Cr.hoy “La petición de firmas por el cierre fue ideada por la costarricense Jessica Beitia, que se define en la propuesta como “una joven costarricense amante de los animales que ve con dolor el sufrimiento de los animales en cautiverio”.

Aquí muchos somos amantes de los animales, pero no basta con amarlos como peluches o de palabra, hay que conocerlos para protegerlos.  Hay que estar en los zapatos de los que los cuidan ya sea en cautiverio o en el libertad para vivir en carne propia lo que significa luchar contra la insensatez, la ignorancia, el olvido y la mala fe de aquellos que por obra u omisión atentan contra sus vidas.

La frase que usó la denunciante: “Lugares como el zoo Simón Bolívar con más de 100 años de existencia evidencian la crueldad humana. Privar a maravillosas especies de su libertad por una falsa cultura de entretenimiento es aborrecible”, dice en su escrito de petición de firmas.

Esto no solo es una mentira, ninguno de estos animales fue capturado en el bosque para el disfrute de los visitantes.  Son producto de decomisos a personas inescrupulosas que se los robaron de pequeños y que por sus condiciones no pueden ser devueltos al bosque ya que esto lo condenaría a muerte.  Otros son animales nacidos en cautiverio, que tampoco pueden ser devueltos a su ecosistema ya que correrían la misma suerte.  La ignorancia y la mala fe llevan a personas que desconocen el zoológico a pensar que en 100 años nada ha cambiado.  Este tipo de afirmaciones tienen como fin la desestabilización y el daño a los animales que dicen proteger.  Los medios de comunicación que las publican, las dan por ciertas y no se esfuerzan en discernir entre la mentira y la verdad.

Ninguno de estos ambientalistas de papel se preocupa por los verdaderos crímenes ambientales que ocurren en CR todos los días.  Su conducta es similar a la de los extremistas religiosos que prefieren destruir lo que sea para imponer sus criterios, aunque estos sean ocurrencias de un día.

No es cierto que los zoológicos del mundo estén cerrando, miles de ellos son el único banco genético para repoblar con especies en peligro de extinción los diferentes ecosistemas.  Esta es otra afirmación carente de pruebas y ejemplo de la mala fe.

Antes de firmar nada, los ticos tenemos la responsabilidad de leer, estudiar, pensar, analizar, dar el debido proceso y el derecho de respuesta o defensa.  El sueño de cerrar los zoológicos de CR aplica solo al Bolívar. Los otros 260 centros que operan en CR sin control de nadie no les interesan.  Tampoco les interesa saber cómo animales de nuestros bosques terminan en el mercado negro internacional.

Los movimientos sociales son un arma de doble filo, donde se debe de discernir entre la verdad y la mentira, la causa justa y la mala intención. 

Estas cosas suceden en CR por la poca información, por el deseo de figurar, de hacer algo de lo que los demás hablen.  Pero en tema de ambiente, animales, cautiverio, no basta con escribir cartitas o decir sinsentidos.  Hay que tener conocimiento y criterio.  Antes de firmar nada, piensen, lean y aprendan.

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